sábado, 14 de agosto de 2010

Las Tablas de Ebla

Bismi-llahi r-rahmani r-rahim
Fechadas aproximadamente 2500 años A.C, las tablas de Ebla nos brindan una importante información con respecto a la historia de las religiones.
El aspecto más importante de las Tablas de Ebla, descubiertas por arqueólogos en 1975 y que han sido objeto de investigación y debate desde entonces, contienen los nombres de tres de los profetas que se mencionan en las sagradas escrituras.
El descubrimiento tras miles de años de las Tablas de Ebla y la información que estas contienen es extremadamente importante para la esclarificación de la localización geográfica de las sociedades reveladas en el Corán, algunas de las cuales también son mencionadas en la Biblia.
Aproximadamente 2500 años A.E.C., Ebla era un reinado que comprendía a Siria capital de Damasco y el sudeste de Turquía.
Este reinado, alcanzó su cumbre económica y cultural, pero posteriormente como ha pasado a otras grandes civilizaciones desapareció del escenario histórico. El reinado de Ebla, según los datos obtenidos, era aparentemente el mayor centro cultural y comercial de la época. [1] La población de Ebla fue una civilización que estableció archivos estatales, construyó bibliotecas y registró contratos comerciales de forma escrita. Incluso tuvo su propia lengua llamada "eblaita ".

Historias de Religiones Muertas
La verdadera importancia del reinado de Ebla, es considerada como un gran suceso para la arqueología clásica a partir de su descubrimiento en 1975, cuando se descubren 20.000 tablas y fragmentos cuneiformes.
Este hallazgo fue cuatro veces mas importante que todos los textos cuneiformes hallados hasta la fecha por los arqueólogos con respecto a los últimos 3.000 años.
Cuando la lengua utilizada en las tablas fue descifrada por el italiano Giovanni Pettinato, epígrafo de la Universidad de Roma, la magnitud de su importancia fue mejor comprendida. Como resultado de esto, el hallazgo del reinado de Ebla y su magnifico archivo estatal, cobra importancia no solo para los intereses arqueológicos, sino tambien para el interés de los circulos religiosos.
Esto era debido a que junto a los nombre de Michael (Mi- ka-il) y Talut (Sa-u-lum), quien lucho junto al Profeta David, contienen también los nombres de los profetas mencionados en los  libros sagrados de las 3 religiones monoteístas: El Profeta Abraham (Ab-ra-mu), el Profeta David (Da-u-dum) y el Profeta Ismael (Ish-ma-il). [2].

La importancia de los nombres en las Tablas de Ebla
Los nombres de los profetas identificados en las Tablas de Ebla son de gran importancia a la vez que era la primera vez que se habían hallado en documentos históricos de tal antiguedad. La aparición en las tablas del nombre del Profeta Abraham certifica que el Profeta Abraham y la religión traida por él existió con anterioridad a la Tora.
Los historiadores analizan las tablas de Ebla desde esta perspectiva, y el mayor descubrimiento con respecto al Profeta Abraham y su misión, se ha convertido en objeto de investigación en relación con la historia de las religiones. David Noel Fredmann, arqueólogo Americano e investigador de la historia de las religiones, confirma basado en sus estudios, los nombres tanto del profeta Abraham como el de Ismael en las tablas.
Como anteriormente hemos señalado, los nombres de los profetas de las Tablas, son los que los tres sagrados libros monoteistas hacen referencia, y las Tablas son mucho mas antiguas que la Tora.
Además de estos nombres en las tablas se mencionan otros asuntos y nombres de lugares, de lo cual podemos comprobar que los eblaitas eran grandes comerciantes.
Los nombres de Sinai, Gaza y Jerusalem, no muy lejanos a Ebla, aparecen también en los textos, mostrando como los eblaitas poseian contactos comerciales y culturales con estos lugares. [4].
Un importante detalle que comprobamos en las Tablas son los nombres de Sodoma y Gomorra, donde vivió la gente de Lot. Es sabido que Sodoma y Gomorra era una región a orillas del Mar Muerto donde la gente de Lot vivió y donde el profeta Lot comunicó su mensaje llamando a su gente a vivir bajo unos valores religiosos. Junto a estos nombres, en las Tablas de Ebla, se menciona la ciudad de Iram, la cual aparece en los versos de Corán.
El aspecto mas importante de estos nombres, a parte de ser comunicados por los profetas es que nunca habían aparecido en otros textos. Esta importante documentación demuestra que los profetas comunicaron el mensaje de una verdadera religión en aquella época y que se extendió por estas regiones.
En un artículo de la revista Reader's Digest se concluyó que se produjo un cambio en la religión eblaita durante el reinado del Rey Ebrum, y la gente comenzó a añadir prefijos a sus nombres con el fin de exaltar el nombre de Dios Todopoderoso.

La promesa de Dios es verdaderaLa historia de Ebla y sus Tablas las cuales fueron descubiertas 4.500 años después, apuntan una gran verdad: Dios envió mensajeros a Ebla, como lo hizo a otras comunidades, llamando a sus gentes a la religión verdadera.
Unos se unieron a la religión que les llegó alcanzando así el camino recto, mientras otros en cambio se opusieron al mensaje de los profetas prefiriendo una vida perversa. Dios, Señor de los cielos, la tierra y entre lo que ellos hay, revela esto en el Corán: "Ciertamente, nosotros enviamos a cada comunidad un mensajero: Adorad a Allah y abandonad los ídolos. Hubo algunos de ellos a quienes Allah guió y otros que merecieron el extravío. ¡Viajad pues por la tierra y ved cual fue el final de los que negaron la verdad". [Coran, 16:36].

Notas:

[1] "Ebla", Funk & Wagnalls New Encyclopaedia, © 1995 Funk & Wagnalls Corporation, Infopedia 2.0, SoftKey Multimedia Inc.
[2] Howard La Fay, "Ebla: Splendour of an Unknown Empire," National Geographic Magazine, Diciembre 1978, p. 736; C. Bermant and M. Weitzman, Ebla: A Revelation in Archaeology, Times Books, 1979, Wiedenfeld and Nicolson, Great Britain, pp. 184.
[3] Bilim ve Teknik magazine (Science and Technology), No. 118, Septiembre 1977 and No. 131 Octubre 1978.
[4] Para mayor información pueden consultar el libro Milagros del Corán, de Harun Yahya.